Dani M Durán

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Born & raised in Madrid. Brand Content Manager at Social Noise. Director at Seiyu Magazine. Digital. Advertising. I like photography, write, music and travel.
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Los suspiros de María

Pedro Ruy-Blas "El Americano"Marzo en Madrid te engaña si no lo conoces: dos días de sol, turistas acangrejados en pantalones cortos y vuelta al frío, a un frío que encoge de hombros. Un marzo más, uno de tantos en La Capital. Uno de esos en los que el Café Central no falta a su cita con la música en directo, con una programación cuidada que puedes leer a través de sus cristales, si pasas por La Plaza del Ángel, siempre con la misma letra, escrita a mano con un rotulador azul, que anuncia a Pedro Ruy-Blas. Del 24 al 30 de marzo, de 21h a 23h.

Como el Café Central, María no falta esa semana a su cita. Ni esa semana ni ninguna, si Pedro, su marido, se sube al escenario. El miércoles había reservado siete asientos más, para su hijo y para los que tuvimos la suerte de estar tan cerca. Como madre de familia es previsora y puntual. Es de las primeras en llegar y organiza de manera natural todo lo que pueda surgir, así que, cuando llegamos, está todo listo. Nos la encontramos sentada en esos sillones de cuero negro, acompañada de una amiga y de una copa de vino blanco, radiante y sonriente como siempre. No hay nervios, allí se siente como en casa. Y es que “El Americano” ya ha llenado de jazz muchas veces ese escenario.

Juntamos con dificultad un par mesas de mármol blanco y hierro para estar todos juntos antes de que salga el Maestro. Nos ponemos cómodos, casi tocando el escenario, amigos, familiares, María y su hijo casi pegados, un bolo más, entre las confesiones que un hijo cuenta a una madre y una madre a su hijo. Pedimos algo de beber y las luces se ajustan como preámbulo de de dos horas de saber hacer.

Ruy-Blas aparece con la percha y la templanza de alguien que lleva 50 años sobre los escenarios. Vestido de negro, saluda al público y rescata una gafas que confiesa no necesitar, que lleva por pura estética. Mientras ojea su libreto con más de 70 canciones escritas a mano, da la bienvenida a su público y lo hace en inglés, con un acento que huele a pasado neoyorquino, que hace soltar algún chascarrillo a su hijo y consigue la sonrisa de María.

El piano de Luis Guerra, el contrabajo de “El Negrón” y la batería de Miguel Benito cobran vida a las ordenes de la garganta de Pedro. Y cuando pasa esto, ninguno de los allí presentes se permite hablar. Los camareros serenan su pulso para no interrumpir aquella maravilla con una copa rota, el turista despistado se olvida de hacer fotos y los teléfonos móviles se quedan en los bolsillos. Durante varias canciones, casi improvisadas, las bocas abiertas llenan la sala y solo se transforman en carcajadas cuando la voz cantante relaja el ambiente, con algún chiste recordatorio anunciando su último disco. Solo esos chistes y alguna caricia a su hijo, como gesto de orgullo de lo que allí estaba pasando, consiguen modificar el gesto absorto de María a la que, sorprendentemente, aun después de tanto tiempo, la voz de Pedro le sigue cortando la respiración y le obliga a llenar de aire su pecho cada vez que le escucha cantar, como sabiendo que algunas letras son para ella.

No es la primera vez que veo esta escena y pagaría todas la veces que fuera necesario por volver a vivirla. Es algo que no pasa en los camerinos, ni en los conciertos que reúnen a miles de personas. Pasa con el tiempo, con el compromiso que él ha tenido y tiene hacia la música y hacia su trabajo, con la entrega, devoción y la admiración que ella tiene hacia él.

Pedro Ruy-Blas  

Adam Magyar, la obsesión de un genio

Adam Magyar Dicen de él que trata la fotografía como un maestro zen. Reposado, sin ser esclavo del tiempo, aprende del espacio y calcula cada detalle antes de apretar el gatillo. El artista tecnológico Adam Magyar da un paso más allá con la visión de un genio revolucionario, trasladándote a una dimensión diferente a través de la imagen.

Nació en Hungría, en la ciudad Debrecen al oeste de la frontera de Rumanía, en el seno de una familia acomodada. Creció entre herramientas, en el taller de su padre, donde casi como un juego, mamó esa habilidad por combinar materiales. Afición que intercaló con sus estudios, hasta que en un arrebato digno de un cerebro brillante, se rebeló contra lo establecido y dejó sus estudios en la Escuela de Tecnología.

Adam Magyar - Squares

De manera autodidacta aprendió todo lo necesario para saciar sus inquietudes tecnológicas, mientras disfrutaba de su gran pasión: viajar. Con su primer sueldo empezó a moverse por el mundo; la India, Marruecos, Europa…  se convirtió en un observador de culturas, de momentos que con su cámara inmortalizaba y documentaba. Era capaz de pasarse seis meses mirando el movimiento del río en Varanasi, en la antigua capital hindú en el Ganges, en su obsesión por atrapar el flujo de la vida.

Pronto la fotografía documental se le quedó corta. Rechazó todo tipo de limitación que se le presentaba, comenzó a indagar y a aprovechar esa habilidad que de pequeño adquirió en el taller de su padre. Empezó a experimentar y a combinar la tecnología con la imagen en su fijación por encontrar nuevos usos innovadores en el campo digital, destacando con trabajos como Urban Flow o Stainless.

Urban Flow

Como si de una foto fija se traste, Adam se quedaba en un punto estudiado donde mejor podía observar el ritmo de las ciudades. Con una técnica mejorada del uso de algo parecido a una foto finish, escaneaba, en alta definición, una enorme panorámica, sin mover la cámara, consiguiendo captar en una toma el fluir de las ciudades. AdamMagyar_AMUF006_1

Stainless

En su último proyecto, bajó al submundo de grandes ciudades como París, Tokyo y Nueva York cargado con una cámara industrial de alta velocidad fue capaz de congelar imágenes en movimiento. Esta foto del metro de NY es un ejemplo del perfeccionismo obsesivo de Magyar, hasta que pudo realizarla estuvo durante una semana midiendo la luz de las  290 estaciones de la red y más de tres meses hasta que pudo desarrollar un software que eliminase las distorsiones en las imágenes. adam_magyar_opiom_gallery_304

No contento con inmortalizar este momento, empezó a pensar en las imágenes en movimiento y pasó del andén al vagón. Donde rodó un metraje a cámara superlenta, consiguiendo transformar los 12 segundos de la llegada del tren en una película de 12 minutos, capturando momentos privados que podrían pasar desapercibidos y el ahora más infinito. Tanto él como su trabajo son inquietantes y maravillosos, es capaz de contarte otra realidad y darle un nuevo valor al tiempo. Es sorprendente como hace que el resto de su vida quede a un lado, como el científico que necesita resolver un problema. Ese aislamiento, y la necesidad imperiosa de hacer tangible lo que solo él tiene en la cabeza, únicamente es propio de un genio con el gusto de un artista.

Adam Magyar

Carta al hombre contemporáneo

José Mujica, Presidente de Uruguay, con una mano izquierda y canas, respondía en TVE a las preguntas de María Casado sobre la situación de su país, la crisis económica y política europea, el aborto o la marihuana. Ante las cámaras dejó varias lecciones que se resumen en los titulares que tomaré prestados, entre los que está la frase que motivó este artículo: “son los sucesos los que gobiernan a los hombres y no los hombres que gobiernan los sucesos”.

Uruguay es un país modesto. En comparación con las grandes potencias, ocupa pocos centímetros en un mapa. Sin embargo, en el discurso revolucionario de su presidente, es un país que no pierde su razón de ser y que potencia sus valores. De igual modo podríamos pensar… ¿Qué es un solo hombre? ¿cómo puede cambiar algo?
Si un pequeño estado frente al mundo puede, un hombre debería hacerlo frente a la sociedad en la que vive, empezando el trabajo por uno mismo.

“Jugar la carta de la seriedad”

¿Qué te pasa? No vamos a mentar aquello de que el trabajo dignifica, vamos a enfocarnos en tu valor, en si lo tienes y te lo das, en si eres capaz de hacer lo tuyo de la mejor manera posible. Primero por orgullo, por un compromiso personal y luego por respeto a ti mismo y a tu nombre, ya que lo que hagas será lo que te lleves al final del día. Y ten claro que la mediocridad no deja descansar a nadie.

Hablemos de valores

Aquello por lo que lucharon tanto tus abuelos, lo estás perdiendo. Te has vendido de mala manera, has hecho un trueque de principios por magia barata y te has dejado llevar por una panda de maleantes con intereses propios. Casi olvidándote de que eres humano, caminas impasible, sin reaccionar a lo que pasa a tu alrededor, esperando que otro lo haga. Sin ningún tipo de ética que respalde tu obligación moral de ser un hombre con criterio.

“Vivir mejor no es solo tener más sino también ser más feliz”

“Para vivir hay que tener libertad, para tener libertad hay que tener tiempo” dice Mujica. Algo tan evidente como tantas otras cosas, que por tener desentrenado el sentido común has dejado de lado. Y es que, cuando tu mayor preocupación es ganar para gastar, ocupas un tiempo que deberías estar usando para hacer lo que te motiva, para disfrutar y lo que es más importante, estar con los tuyos. Al final, “lo único que no se puede comprar en esta tierra es la vida” añade el Presidente.

Vivir liviano de equipaje

Desde pequeño te enseñaron perdonar, claro que por aquel entonces las disputas no tenían más valor que el de un juguete. Ahora no hace falta batallar en grandes guerras para encontrar un conflicto, a lo largo de tu vida te habrás topado con muchos, algunos los habrás salvado pero en otros casos tienes que aceptar que se quedaron en el pasado. Cargar con ellos y con el rencor no te permitirá avanzar.

Mirar hacia adelante

“… Es la diferencia que tiene la vida humana, se le puede dar un contenido” remata el Presidente. Eres dueño de tus actos, solo tú puedes gobernar lo que suceda a tu alrededor, luchar por tu tiempo, por tu felicidad, por el bien de tu entorno. Afianza tus principios y disfruta la libertad que te pertenece con seriedad y honradez, porque si quieres cambiar las cosas tendrás que empezar por ti mismo.

¿Trato hecho?

(Source: seiyumagazine.com)

ZOE STRAUSS Y 10 AÑOS DE FOTOGRAFÍA REAL 

Me gusta Zoe Strauss y me gusta su fotografía porque es real, porque como ella dice, su trabajo relata la belleza y la lucha de la vida cotidiana. Sus instantáneas ofrecen una mirada transparente y sin censura a la realidad económica y social que se vive en muchos barrios de Estados Unidos.

La artista social de Filadelfia, el primer domingo de mayo y durante una década ha expuesto doscientas treinta y una de sus instantáneas en una exposición llamada “I-95″, justo debajo del puente de la autopista I-95 de Filadelfia. Con el generoso aliciente de que pasadas las tres horas que duraba la exposición, cualquiera podía coger la imagen que más le gustase y llevársela a casa.

Desde ahora y hasta el 19 de enero, el International Center of Photography de Nueva York reunirá esos diez años de trabajo y lucha social en una exposición más que merecida llamada 10 Years.

ICP
Zoe Strauss

(Source: seiyumagazine.com)

Cuando te haces la pregunta correcta todo es más fácil, en su caso se preguntaron: ¿Qué música escucharía hoy Bob Marley? Y esa ha sido su meta hasta día de hoy. 

Thabo & The Real Deal bautizaron con ’World War Free’ a su segundo EP, que además dio título a este single, de los que dan ritmo a la reivindicación.  

De postre, lo suyo es escuchar Hey Mama, de su primer proyecto. 

Thabo & The Real Deal 

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